“La industria láctea española no se ha especializado nada más que en vender leche fresca”.
El cuento de la lechera es el día a día de los ganaderos de la provincia. Aunque piensen continuamente en la mejora del sector o en acometer inversiones que les permitan desarrollarse profesionalmente, siempre acaban con la leche por el suelo. Tropiezos y más tropiezos con el mercado o las organizaciones, dan al traste con sus expectativas de futuro.
Durante los últimos diez años, las explotaciones ganaderas pasaron de las 120.000 a las aproximadamente 24.000, que hicieron entregas en la última campaña. Los planes de reconversión, los abandonos o las jubilaciones aumentaron las producciones medias por explotación, a pesar de encontrarse aún lejos de las medias europeas. Pero este aumento de producción por explotación incrementó el problema del ganadero. Ahora tiene más leche que le pagan más barata y, por tanto, las inversiones en cuota no han servido de mucho. La entrada de leche proveniente de hasta 18 mercados de la Comunidad Europea, hace que el día a día del ganadero español sea incierto y, aunque estas apariciones se realizan a través de un práctica ilegal denominada dumping, tal y como admitieron varios técnicos del Ministerio de Hacienda, sin duda, dificultan el desarrollo del sector lácteo nacional.
Muchas de las explotaciones de la provincia, se encuentran todavía a más de 10.000 kilos de la media comunitaria y lo tienen complicado para alcanzarla. “El camino se podría recorrer si, en estos momentos, España no importara leche de forma masiva”, asegura Sergio Álvarez, ganadero del sur leonés. “Sólo las grandes explotaciones pueden producir por debajo de los precios de mercado y alcanzar las dimensiones necesarias para ser competitivo, es muy difícil, por las circunstancias actuales del mercado”. La granja del lechero leonés afrontó hace menos de cinco años una inversión de más de 300.000 euros en tecnología. El sistema de ordeño voluntario automático le permite a Sergio un poco más de tiempo para hacerse preguntas “en España se consume un 30% más de lo que se produce ¿cómo es posible que sobre leche en el campo?”
La situación puede haberse producido por los niveles de profesionalización de ciertos países comunitarios y, como consecuencia, éstos habrían podido mejorar sus costes de producción. Es decir, países como Francia, Alemania ó Bélgica, que acometieron la reconversión del sector antes que España, ahora compiten en mejores condiciones. Pero si éste es el motivo, el ganadero leonés no se explica la estrategia de la Administración regional, “¿cómo es posible que en dos años no se haya lanzado al mercado nuevas cuotas y, lo peor, que si lo hace, uno de los requisitos para optar a más cupo sea que tengas poca producción? Así no alcanzaremos nunca los niveles de producción necesarios para competir en igualdad de condiciones”, se queja el ganadero.
Y, a pesar de todo, la explotación de Sergio, lejos de las medias europeas de producción, continúa compitiendo ya que “no todo es volumen”, nos explica orgulloso. “A mí pueden pedirme toda la calidad que quieran”, asegura entre las largas hileras de forraje, elaborado por su discreta plantilla de trabajadores. “El secreto está en las horas que se pasa uno en el campo, somos ganaderos y agricultores. Tenemos dos profesiones y, gracias a ello, podemos producir de forma competitiva y mantener el margen de beneficio mínimo para poder vivir”.
Y el mismo problema parece repetirse en la parte industrial. Seis firmas producen el 80% de la leche líquida y dos firmas de yogur controlan también el 80% del mercado. Pero, según los datos, en otros países comunitarios, los grandes grupos manejan cantidades de leche similar a toda la cuota española, por lo tanto, no sólo tiene que crecer y profesionalizarse el ganadero, sino que el industrial también tiene que hacerlo. “La industria láctea española no se ha especializado nada más que en vender leche fresca”, manifiesta Sergio en la sala de control de la granja, mientras ojea uno de los monitores y confirma indicadores.
En la industria lechera no hay ningún grupo lácteo que se distinga como guía para la reorganización del sector. Las multinacionales tienen muy definidos sus productos lácteos para el mercado español, nunca han hecho ningún intento por conseguir el liderazgo en la leche líquida y las industrias nacionales no están en una posición de fuerza. La leche líquida pierde peso en el grupo Pascual y en Puleva, por poner sólo algunos ejemplos, apuestan por otros sectores como arroces o pastas.
Así que, si el ordenador de la sala de ordeño de Sergio, además de medir temperatura, color y densidad de la leche de sus vacas, analizara cuántos de los litros extraídos se van al devaluado mercado de la leche fresca española, como consecuencia de las producciones comunitarias más económicas y del escaso interés industrial español en la diversificación del sector, el ordenador del ganadero leonés se limitaría a emitir un solo informe: la leche da los niveles de calidad deseados, pero la producción se distribuirá en un canal devaluado. El ganadero leonés lo tiene claro “quien manda en el precio es la distribución”.La actual crisis económica también ha tenido algo que ver en la situación actual del sector. El recorte de la demanda, justo cuando se estaba registrando un aumento de la producción, ha supuesto un cóctel explosivo para ganaderos e industrias lácteas. La caída de las exportaciones de la Unión Europea, cerca de un 20% del total de la producción, ha dejado en el mercado europeo un gran excedente lácteo que ha buscado su salida a bajo precio hacia países deficitarios, como España. Estas importaciones se han llevado a cabo, tanto por industrias nacionales, como por filiales extranjeras y, por último, a todo ello hay que sumar la transformación, por parte de algunas industrias, de la leche en polvo en leche fresca. De nuevo una irregularidad más que se suma al dumping.
Y aunque la industria también está siendo castigada en estos momentos de crisis por las exigencias de la distribución y la caída de la demanda, si al final las cosas van muy mal, dejan de recoger la leche y el ganadero paga todos los platos rotos. “No lloramos tanto, simplemente somos inquietos y queremos progresar”, defiende Sergio, consciente de un conflicto que puede acabar con sus aspiraciones, como acabó la lechera.
El sistema de ordeño voluntario, un capricho para las vacas.
El “Sistema para Ordeño Voluntario” (SOV), también conocido como robótico, tiene como propósito realizar el ordeño cuando la vaca ingresa voluntariamente a la plaza, en la cual es ordeñada un promedio de 2,7 veces diarias. El sistema detecta al animal mediante un chip y lo identifica. Si está en rango de tiempo para ser ordeñada, empezará el proceso; de lo contrario, la puerta frontal abre y la vaca es obligada a salir del habitáculo.
Una vez el animal en la plaza, un dispositivo le toma medidas, ajusta el espacio para que la vaca se encuentre cómoda y, automáticamente, se descarga alimento en el comedero, en cantidad predeterminada según lo programado por Sergio.
Es ahora cuando se produce el milagro del ordeño automático. La vaca come, está cómoda y entonces se desplaza un brazo multipropósitos en dirección de la ubre del animal, para el lavado de pezones con agua tibia y el secado con aire. También se eliminan los primeros chorros de leche; acción que estimulará al pezón para el ordeño. El agua y leche de preordeño serán eliminadas al drenaje. De inmediato, el brazo multipropósitos, toma una copa para ordeño y mediante una cámara digital y dos rayos láser, localiza al pezón, suavemente coloca la copa y retira el brazo que, a continuación, toma una segunda copa. Repite la acción hasta dejar las cuatro copas colocadas.
Durante el ordeño se registra la leche de cada glándula, la cantidad de leche obtenida, así como ciertos indicadores de calidad (conductividad eléctrica, presencia de sangre y alerta por anomalias en leche). De existir alteraciones significativas en la calidad de la leche, ésta automáticamente es desviada de la línea que conduce la leche al tanque almacén. Cuando el ordeño de la vaca concluye y las copas han sido retiradas, se coloca en posición para la limpieza interior y exterior, lo que se hace automáticamente. Entonces el brazo multifunción aplica un antiséptico sobre cada pezón.
El Sistema de Ordeño Voluntario representa la tecnología punta en ordeño mecánico. Es un sistema adaptable a diversos tamaños de granja, reemplaza al personal encargado del ordeño, aunque no al supervisor. Además es una ventaja laboral para el ganadero y favorece el control de problemas como la mastitis, lo que redunda en una mejor calidad de la leche. En nuestro país, el número de instalaciones es aún pequeño, por eso, la granja de Sergio, en San Millán de los Caballeros, es pionera en tecnología, ilusión y desarrollo.
Por favor,¿la leche de oferta?
El otro día me compré un litro de leche en el súper por 55 céntimos, el de oferta. Lo curioso es que había muchos más litros de oferta y muchos más demandantes comprándolos.
Uno descubre la leche de oferta cuando se emancipa. En cuanto mama deja de comprar la leche, se amoló. De repente aparecen los supermercados, las cajeras y los cajeros y las estanterías de promoción. Es entonces cuando te das cuenta que, además, cuanto más baja está la balda, más barata está la leche. Curioso también, ¿no creen?
Y dándole vueltas al litro, pensaba qué podía hacer para conseguir de mi leche de oferta, una leche de ésas que hasta te deja boqueras. ¿Bastará con llevarla al “punto”, como el chuletón que me comí el fin de semana? Quizá así sepa igual de rica que la del bidón y entonces podré seguir comprando leche barata, resolvía tan tranquilo mientras la colocaba confortablemente en el frigorífico.
Aunque antes de cerrar la puerta, concluí que más suerte tiene mi amiga Pati. El otro día con unas anginas morrocotudas me confesó que, con un litro, tiene para dos semanas. Espero que tampoco le guste el queso.
Y al rato, mientras nominaban a otro incansable triunfito en la tele, otra vez el run run. Una nueva cuestión me asaltó entre los gemiditos de los chicos y los gritos del presentador ¿por qué no hay también luz de oferta y puedo cambiarme siempre que quiera de marca? Pues mira, acabaron de secarse todos los cantantes las lágrimas y yo, dale que dale al tema. Observaba la foto de mi sobrino nieto, que tiene ahora unos días, pero que, a juzgar por sus gestos, también va a ir al OT, y nada, que no salía de la incógnita. ¿Si al nene le gusta mucho más la leche que la luz…?
Así que, al ver que esa noche no sería fácil dormir, opté por tomar un café, ya se imaginan con qué y, pensé entonces, en esas tardes de café con leche y tostada. Tampoco me tranquilizó, tuve que dejar de hacerlo porque, de repente, siempre asociaba una mala tarde a un mal café con leche y ya había decidido no tener pesadillas.
Y cuando estaba a punto de olvidarme de las ofertas, los cajeros y del chuletón del fin de semana, de repente, una imagen. Una botella de cristal con un líquido blanco dentro, ¿es leche? Pues no está tan claro. Por la mañana, la promoción de la leche del súper seguía en mi cabeza.
La próxima vez que haga la compra, me fijaré si en la estantería más baja está la leche más barata y, si es así, optaré por otra, que uno ya no tiene los dientes de leche…y lo dejo ahí.
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