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China es la segunda nación más grande del mundo, tiene una superficie de 11.418.174 km2, y es una de las culturas más antiguas del mundo moderno que conocemos. Su peculiar arquitectura, su variada gastronomía, su delicada pintura que data de hace más de 5.000 años y su literatura desembarcan en León en forma de instituto.Una inmensa riqueza que se concentrará en dosis con forma doctrinal pero también empírica. |
EL reto ya está sobre la mesa después de que tras largas deliberaciones la ciudad de León y su Universidad fueron elegidas como sede del último Confucio que las autoridades Chinas tienen pensado crear en España. Esto sucede después de estar en un bombo repleto de grandes ciudades y muy buenos candidatos como la Universidad de Santiago de Compostela, la Universidad de Oviedo, Valladolid, el País Vasco, Alicante, Málaga o las Palmas de Gran Canaria, a quien sí le han concedido un aula Confucio.
Pero creo que es necesario saber dónde comienza a forjarse la idea de que León albergara un instituto como el Confucio, ni más ni menos. Allá por el año 2003 una persona realmente aventurera vinculada a la Universidad de León y que había cursado estudios de Filología Hispánica en esta misma universidad, decide irse por su cuenta y riesgo a China. Allí recala en la Universidad de Xiangtan. En aquel entonces esta universidad pone en marcha un programa internacional que se denomina “Dos más dos” por el que alumnos chinos estudian dos años en su universidad china y otros dos años en León. Aquí empiezan las relaciones universitarias con China y donde se genera el caldo de cultivo que más tarde daría a luz la idea de traer el Confucio a León, que a día de hoy es ya una realidad.
A partir de ese momento muchas dudas e incógnitas afloran en todos nosotros sobre qué es en realidad el Instituto Confucio y cuál es su función. Para ello una de las mejores soluciones es preguntar a la persona adecuada, que en este caso nadie mejor que el Director español del Instituto Confucio por la Universidad de León, Juan José Lanero, para explicar los entresijos de este puente cultural entre China y León.
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Lo primero que nos quiere dejar claro Lanero es que el Instituto Confucio no es el equivalente al conocido Instituto Cervantes de la Lengua Castellana, o al menos no exactamente. El Instituto Cervantes está distribuido por todo el mundo donde unos profesores se encargan de difundir la lengua, la cultura y la civilización española. Por el contrario el Instituto Confucio desde su propio funcionamiento ya es diferente. “El Instituto Confucio como institución se crea en el año 2005 y obtiene la función de difundir la lengua, cultura, tradición, ciencia y tecnología chinas por todo el mundo, es decir, un escenario donde tienen o pueden tener cabida una serie de proyectos que abarcan desde cursos de gastronomía china hasta poder ser una confluencia de centros de investigación”. |
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El funcionamiento es especial como bien nos comenta Lanero, donde las dos partes interesadas en este caso La Universidad de León y la Universidad de Xiangtan, han de trabajar conjuntamente para la buena marcha de la institución. “Hay una institución que se llama Hanban que es el cuartel general de los cerca de 400 Confucios que hay en todo el mundo. A partir de ahí cada Instituto ha de contar con un socio de China, es decir una Universidad de allí que trabaje conjuntamente con la Universidad de aquí. En el caso de la ULE fue la Universidad de Xiangtan. La universidad local por su lado aporta las instalaciones y China el material humano”.
En este sentido el Confucio de León evidentemente tiene un codirector local, tal y como ellos le llaman, y un codirector chino los cuales han de apoyarse uno al otro para sacar el máximo rendimiento del centro y para que se alcancen los objetivos marcados.
Es cierto que hay diferenciales visibles entre el Cervantes y el Confucio, de organización y funcionamiento, pero también en otros aspectos tienen puntos en común como es la enseñanza del idioma. Por aquí llegamos a una de las primeras reflexiones que todos nos hemos hecho y que posiblemente sea el mejor comienzo tanto para el instituto como para los leoneses, aprender el idioma para poder adentrarnos en la cultura.
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Las clases ya están programadas para que den comienzo a principios de año, y la respuesta por parte de la sociedad ha sido inesperada.Las prescripciones han sorprendido a Lanero que se muestra cauto, sabiendo de las dificultades que entraña aprender un idioma complejo de entender y de expresar, pero aún más complicado en su expresión gramatical. Los estudiantes universitarios tienen clases de caligrafía de primero a quinto de carrera, con estos nos hacemos una idea del arte que debe ser realizar esos ideogramas que a simple vista no nos dicen nada. |
En este ámbito académico del Confucio León cuenta con una posición geográfica excepcional, motivo por el cual también fue elegido como sede. Y es que si miramos el mapa de España y situamos los cinco Institutos Confucio existentes nos daremos cuenta que el gran objetivo y por consiguiente el cometido a cumplir es el de actuar como Instituto Confucio del Noroeste de España. No nos olvidemos que León es sede oficial y que para la obtención del HSK (Hanyu Shuiping Kaoshi) o examen de nivel oficial chino, las personas de las ciudades colindantes que lo deseen podrán hacerlo en León y no tener que desplazarse a Madrid. Hablamos entonces de un plus que se apunta León como punto de operaciones en las relaciones con China, sean de la índole que sean.
Quizás hablar de los beneficios que éste reportará a León no sea de mi competencia, aunque lo que sí que queda claro es que es el comienzo de un nuevo horizonte quizá por explorar y una puerta que se abre para todo aquel que decida cruzar para ser beneficiario de sus mieses.
Lanero hace hincapié en alejarse de la idea idiomática, para él hay otro mundo más denso de puertas para adentro en el cual existen oportunidades a las que deberíamos sacarles el mayor partido posible. “El Instituto concedió el año pasado 200 becas destinados a niños y niñas que con un nivel de chino aceptable, es decir, un niño de catorce años que lleva estudiando chino desde los 7 y 8 años, se van a un campamento de verano donde puede realizar un inmersión lingüística y cultural de primer de nivel. Esto de cara al futuro es fundamental”.
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Pero no sólo eso, sino que desde el instituto también se facilitará un asesoramiento y orientación a aquellos empresarios que tengan la intención de hacer negocios con China. Lo que se pretende es hacer más fluidas las comunicaciones en los temas económico laborales y ayudar a que estas relaciones sean fructíferas. “Si un empresario español viene, aunque sea un economista con intención de hacer negocios con China, desde aquí nosotros nos pondríamos en contacto con la embajada para que estos empresarios puedan hacer una visita a China por ejemplo. El Confucio funciona en este caso como llave para agilizar ciertos procesos que por cuenta ajena sería complicadísimo llevar a cabo”. |
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Otro de los aspectos importantes sobre el funcionamiento del Confucio es la vía de financiación de la que se nutre. Cada Confucio español cuenta con una financiación que asciende a los 150.000 dólares anuales, aunque la subvención no queda ahí, es decir, la filosofía china premia a cada institución en relación al número de proyectos que desarrollen. En el caso de León y en el año de su inicio el instituto presentará entre tres o cuatro proyectos. “Tenemos un proyecto muy interesante que consiste en un trabajo de investigación sobre una gramática manuscrita de chino para españoles del siglo XVI que ha sido descubierta y que será llevada a cabo por unos profesores”. En este sentido cada instituto tiene que hacer sus deberes para generar proyectos interesantes y útiles que sigan la línea de un Instituto que tiene muy claro su objetivo.
Un objetivo que descansa ni más ni menos que en allanar un terreno rocoso lleno de caminos que todos estamos dispuestos a explorar aunque por el momento nos cueste caminarlos. Las diferencias culturales, idiomáticas, filosóficas y en general vitales son las que el Confucio pretende solventar por el bien común. China es un país enorme que se está abriendo al mundo, quizá esta intención de asociarse con otros países y divulgar sus costumbres y su historia viene dada a la vez por una demanda occidental que llama a la puerta de ese templo chino dándose cuenta que esta amistad reporta más beneficios que inconvenientes.
“Nuestro desconocimiento de oriente es brutal, y esto debería cambiar, y se debería empezar dese el colegio, ya que la filosofía oriental siempre ha estado tremendamente adelantada a su tiempo”.
Con estas palabras de Juan José Lanero, Director del Instituto Confucio de la Universidad de León, nos quedamos para entender el verdadero sentido que tiene la institución que representa, caminar hacia un hermanamiento de oriente con occidente necesario y fructífero.
Así que manos a la obra, que por muy difícil que parezca, es posible, ya lo dijo un filosofo chino “transporta un puñado de tierra todos los días y construirás una montaña”, se llamaba Confucio.
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