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Los comienzos del imperio Prada a Tope Este imperio comenzó hace años, cuando José Luis Prada tenía 14 años, su aventura empresarial empezó trabajando en una tienda zapatos, allí se perfeccionó en buscar al cliente y atenderlo satisfactoriamente. Hay gente que dice que él fue el precursor del marketing, aunque Prada afirma que lo único que hace es atender bien a la gente, porque es la mejor manera de triunfar en cualquier cosa que se hace. En esa tienda estuvo hasta los 20 años con la que poco a poco fue conociendo a mucha gente del Bierzo y todo ello lo logró creando expectación y admiración en la gente, algo que pronto le haría diferenciarse del resto de las tiendas. Ya con 24 años se involucra en movimientos de paz con los hippies viajando a otras ciudades y países. El negocio de la venta de zapatos pronto progresó de forma muy positiva ello hizo que se planteara aumentar el negocio poniendo nuevos artículos a la venta como: pantalones vaqueros, botas camperas, vestidos indios y camisas mexicanas… en fin todo lo que podáis imaginar en textil y zapatos. Su tienda simulaba a esos zocos situados en las calles marroquís y esto hizo que la gente de las grandes ciudades de la zona como Ponferrada se acercaran a la tienda de Prada. Entre las muchas ideas que revoloteaban sin parar por su cabeza enseguida se le ocurrió la iniciativa de agradecer a sus clientes la visita a su tienda invitándoles a una copa de vino. Aquello despertó aún más admiración entre sus clientes ya que era algo diferente y nunca visto por la zona. A esto había que añadir que las instalaciones de Prada poseían la mejor música y ritmo del momento, así que también muchos curiosos se acercaban a escuchar esos artistas en auge de la época como Aretha Franklin entre otros. Prada, aún incluyendo estas novedades en su tienda, jamás descuidó el trato cercano con sus clientes, algo que éstos no olvidaban y valoraban enormemente ya que no dejaba que nadie se fuera sin encontrar el producto que estaba buscando. |
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Poco a poco el ambiente que había en la tienda era excepcional lo que propició que Prada siguiera ampliando sus conocimientos de la mano de sus clientes dentro de la sencillez del pueblo. Con los años llegaría a su cúspide no pudiendo sacar más de ella así que el precursor empresario sigue ideando nuevas fórmulas para ampliar el negocio. Finalmente un día decide meter en aguardiente más de tres mil palos de cereza, la gente del pueblo se sorprende y realmente no creen que ésta sea una buena idea ya que en la zona todo el mundo conocía esta fórmula, empleada para los dolores de barriga. Pero nada fue como vaticinaban los vecinos, más bien todo lo contrario. En aquel entonces muchos eran los que habían ido en busca del “dorado” a las grandes ciudades industriales como Bilbao, Barcelona, Gijón, Madrid e incluso algunos habían salido fuera de España a Suiza o Alemania. Así que cuando llegaban las vacaciones todos tomaban rumbo al pueblo a descansar del ajetreado y mundanal ruido de las grandes urbes y querían llevar para los amigos, patrones y vecinos algún recuerdo de su pueblo, antes de regresar a la ciudad para comenzar con el trabajo, y ahí fue donde surgió de nuevo el milagro de Prada, ya que la gente empezó a comprar esos tarros de cerezas en aguardiente, les resultaban un producto barato, desconocido aún en las grandes ciudades y como no, cultivado en el pueblo donde residían, en un pequeño tarro sentían que se llevaban un pedacito del pueblo que no volverían a ver hasta las próximas vacaciones, en pocas palabras resultaba ser el regalo ideal. |
"El 15 de agosto de 1980 Prada crea una palloza y decide dar en ella vino y algo para pica" |
El imperio de Prada a Tope seguía creciendo y se conocía ya más allá de los pueblos bercianos, así que al año siguiente aumento el número de tarros de cerezas en aguardiente ya que la demanda así lo pedía. Unido a este producto en su tienda se seguían vendiendo zapatos, galochas o madreñas, vestidos…
Al año siguiente metimos también pimientos, castañas y poco a poco fuimos transformando los productos que había en el Bierzo. Un consejo que Prada siempre ha propagado, para la creación de empleo “hay que transformar los productos de cada región para crear empelo y buscar riqueza que perdure en el tiempo y que sea sostenible”.
En los años 80 aproximadamente ya se había dado cuenta de que el negocio de la tienda no daba más de sí, así que decide crear la Moncloa, ahí Prada da sus primeros pasos en el mundo de la hostelería, sigue manteniendo su tienda pero en un segundo plano.
La creación de la Moncloa comienza por el año 73 cuando Prada decide comprar una vieja casa situada a las afueras del pueblo, ya que el coste del suelo era mucho más barato, con esfuerzo y empeño pronto levantaron una casa nueva y fueron trasladando todas las cosas hacia allí. En un principio este sitio sirvió como almacén, taller de elaboración y venta, pero era pequeño. En poco tiempo se conformó como tienda y elaboración, pero le faltaba algo, funcionaba, gustaba mucho pero no era rentable, entonces surgieron de nuevo las ideas de Prada y decide dar de comer y beber el vino de su cosecha.
El 15 de agosto de 1980 Prada crea una palloza y deciden dar en ella vino y algo para picar, poco a poco el picoteo fue pasando a algo más contundente, el empresario tenía poca idea de cocina pero no supuso ningún impedimento para él, se puso manos a la obra y a los 15 días empezó a servir también platos de comida algo que siguió sorprendiendo a todo el que se acercaba por allí, ya que eran platos típicos y sin demasiada elaboración, justo lo que la gente venía buscando, lo tradicional, lo de “antaño”. Así que un plato de caldo, con el que se habían calentado los estómagos de muchos de sus antepasados hacía las delicias de todos los que pasaban por aquel lugar, “El Caldo de Vedimia” era reclamado por todos los que pasaban por allí a comer. Las personas del pueblo no dejaban de asombrarse ante el hecho de que alguien pudiese llegar a pagar hasta 200 pesetas en aquel entonces por algo que ellos tomaban como última opción para comer en su vida diaria.
Con aquel demandado caldo empezaron a dar también empanada en poco tiempo aquella palloza estaban tan rebosante de gente que no cabía nadie más.
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"En 1989 empiezan con las obras de la construcción de la bodega" |
A los dos meses de este éxito se plantean abrir la casa que hay debajo de la palloza para poder acoger a más clientes, en poco más de dos años tienen levantada la nueva infraestructura. Corría el año 82 y la gente seguía acercándose a las instalaciones de Prada en busca de lo propio del pueblo, de los productos típicos de la zona que tanto añoraban fuera de ella, de esta manera el empresario iba creciendo con sus negocios sin demasiada profesionalidad pero poniéndole mucho esfuerzo y empeño, algo que todos valoraban y apreciaban de Prada. |
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Todo el que podía de paso que se acercaba a ver las maravillas del Bierzo pasaban a recorrer aquella palloza de Prada. Años más tarde el palacio de Canedo salió a la venta, un momento muy bueno para el empresario ya que las cosas le iban bastante bien y además empezó a manifestarse la Denominación de Origen de los vinos del Bierzo, de nuevo surgieron las ideas en la cabeza de Prada que poseía viñedos de su padre y sintió la necesidad de extender su imperio al mundo vitivinícola adquiriendo nuevos terrenos y una gran bodega. Y allí estaba el palacio de Canedo con una gran extensión de tierras y de inmueble que acogería a su anhelada bodega. Al llegar al lugar Prada se decepcionó ya que no esperaba verlo todo tan deteriorado, pero al ir adentrándose en el pronto le invadió un gran sentimiento que le uniría hasta hoy a ese palacio. Con tiempo y esfuerzo fue creando y moldeando aquel palacio que desde siempre tuvo claro que sería el lugar idóneo para albergar en él a sus caldos. En los terrenos que rodeaban al palacio se veía que antiguamente se había cultivado en ellos grandes extensiones de viñedos, así que Prada se puso manos a la obra y volvió a dar vida aquel terreno convirtiéndolo de nuevo en lo que en un pasado debió ser. Años más tarde descubriría que cerca del 1730 el palacio recogía un gran número de viñedos.
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Llegando a 1989 empiezan con las obras de la construcción de la bodega, pero encuentra demasiado moderna la tecnología para exponerla en el palacio, así que decide hacer esa bodega aparte, sin uralita ni ladrillos. A la vez seguía con las obras de restauración del edificio que concluirían en el 2001 año en el que se abre el palacio y empiezan a dar comidas en él. Al comienzo la gente especulaba sobre la calidad de la comida que darían y los precios, ya que veían al palacio tan majestuoso que pensaron que aquella grandeza del edificio habría cambiado también la política empresarial del Prada. |
"hacemos jabón de cerezas, cosméticos de miel y de vino" |
Pero nada fue así las comidas seguían siendo igual de contundentes que antes de la creación del nuevo inmueble y los precios seguían manteniéndose tal cual con las típicas subidas de la vida sin más.
La filosofía de Prada seguía intacta manteniendo la atención, la materia prima del lugar, siendo tal y como se dieron a conocer en sus comienzos. Gracias a ello hoy por hoy es una visita obligada en el Bierzo, la gente que va a ver las Médulas, el Castillo de Ponferrada y también se pasa a visitar el Palacio de Canedo.
Tras la separación de su mujer deciden llegar a un acuerdo ella y los hijos se quedan con La Moncloa y él se queda con el Palacio de Canedo.
Después de conocer la historia de José Luís Prada y envueltos aún por la magia del lugar decidimos realizarle algunas preguntas que nos inquietan tras pasear por esos extensos terrenos y ese palacio tan majestuoso
Durante el recorrido he visto que en las habitaciones del palacio hay cosméticos de la marca Prada a tope ¿posee también este tipo de productos?
Aprovechando que tenemos vino y que tenemos cerezas, hacemos jabón de cerezas, cosméticos de miel y de vino. ¿Y por qué no hacerlo? Si es algo que tenemos, aprovechar lo que tienes, lo que propugna cualquiera de los gurús de la economía, todo el mundo hace lo mismo, hay que transformar y de alguna forma eso el medio ambiente no se prostituye, porque no hay que llevarlos lejos, sino que aprovechas lo que hay en tu medio, lo transformas con lo personal de aquí y lo vendes aquí, o sea, eso se queda en la región, y eso es lo que yo siempre dije que era la riqueza que vale , que perdura en el tiempo y la que será buena siempre y que la sociedad tiene que ir otra vez a la búsqueda de… valorar y transformar lo que cada sitio tiene válido, tanto en productos como en cualquier otra cosa que se haga, pero dentro de un radio donde está ubicada la empresa.
¿Qué es lo que caracteriza a las habitaciones del Palacio de Canedo?
Lo que las caracteriza es que todas son diferentes tenemos 8 en el Palacio y 6 son completamente nuevas. La gente suele preguntarme “¿qué arquitecto viene aquí?” aquí no viene nada ni nadie. Cuando comenzamos a hacer una habitación no tenemos claro que va a surgir de ahí, tan sólo tenemos una cosa clara y es no copiar una de otra. Todas tienen un nexo de unión, que es hacer las cosas de una manera, pero después cada una físicamente diferente. En esa búsqueda de diferenciación después estriba en que la gente se queda sorprendida ante la originalidad de cada una. Somos de una sencillez meridiana hacemos lo que hacía la gente hace 80 o 100 años en cualquier pueblo de cualquier región de la provincia de León, nosotros lo que hacemos es ver lo que hacían antes y eso extrapolarlo al momento actual y además de auténtico tiene que ser lo suficientemente pragmático para que funcione y sea operativo. Lo que hacemos es buscar soluciones para el problema que se presente como lo hacían nuestros antepasados, también es verdad que buscamos que haya armonía, que sea complementario todo, que no haya disonancias que no haya aristas.

Hemos estado en el bosque didáctico, sabemos que tiene una Fundación, ¿cómo surgió? ¿qué acciones están llevando?
Siguiendo con la filosofía que hemos tenido siempre, aparte de hablar yo creo que en la vida hay que hacer cosas. Me gusta ser consecuente con lo que tú afirmas y si afirmas eso durante años tienes que demostrarlo con hechos tangibles, como siempre dije que había que cuidar el entorno, que el Bierzo se nos iba de las manos. Entonces ya vamos a emplearnos a fondo en plantar una plantación grande de árboles de todo tipo que se dice que son autóctonos, los árboles de toda la vida: acebos, robles, castaños, alcornoques, abedules… vamos a plantarlos por una razón, primero porque así plantas árboles y árboles nunca es malo y lo más importante es que un niño dentro de 5 años irá allí y verá árboles de verdad y los podrá tocar, contar etc. Nosotros hemos adquirido un paisaje que nos dieron hecho los mayores y le estamos dejando a nuestros hijos el deterioro total de lo que nos han dejado y nosotros tenemos la obligación de trasmitir a nuestros hijos la herencia que es de ellos, que no es nuestra.
¿Cuáles son las acciones futuras de la Fundación?
Tenemos desde hace 3 años una fundación desde la que hemos hecho unos premios de arquitectura tradicional de restauración de edificios en los pueblos y es un éxito. El primer año se presentaron 29, y este año estamos fijando las bases aún. Esto es otra de las cosas en las que también creí, ¿cómo se va a potenciar qué los pueblos no se pierdan? Pues tratando que la gente vuelva al pueblo y arregle su casa con dignidad, todo de acuerdo con las coordenadas que implantaron sus mayores de una manera natural.
¿Cómo surgió la marca o insignia de “Prada a Tope”?
Cuando estaba con la tienda, a los 18 años más o menos, tenía un amigo que era pintor, buenísimo, y bueno esas cosas ese movimiento hippy, no se si habéis visto esa silueta de Penélope, entonces les dije “venga hombre que hay que hacer una cosa de Prada”, y allí un día hizo una con una boina y las gafas, un objeto que me identifica mucho ya que yo las uso desde los 16 años y tengo 66. Un día, no me olvido jamás, yo tenía mi clan mi amigos e íbamos a una fiesta a Vega de Espinareda y pintamos una camiseta con aquel diseño que teníamos, la pintamos con Titanlux, yo tenía la mía, entonces pintamos 4 o 5 para los amigos que éramos y fuimos todos con la camiseta pintada el caso que aquel día ligamos muchísimo, estamos hablando de hace cuarenta y tantos años cuando hicimos las camisetas pintadas. Y después ya en la tienda, las chicas que tenía trabajando pues a empezaron a hacer camisetas para vender, no para hacer publicidad sino para venderla. La gente nos demandaba camisetas así que llegó un momento en el que tuvimos mayor demanda de las que podíamos hacer así que me marché en el coche a Mataró, y allí encargué más de 200 camisetas y esta es la historia de las camisetas de Parada a tope. Y después cuando hicimos la empresa, pusimos como logo “A tope y la cara” y ahí está, y cuando hubo esta evolución del vino de la Denominación de Origen y esto creció los asesores de marketing de las bodegas me decían “Prada tienes que cambiar que eso ya…” y digo pues no lo cambio y ahí sigue la insignia de Prada es una marca de entidad, y ahí está.
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